http://500px.com/photo/49263174
El período de floración de los crisantemos, coincide en España con la festividad del 1º de Noviembre, el Día de Todos los Santos. Los cementerios se llenan de centros y ramos cuya flor protagonista es el Crisantemo.
Quizá es esa asociación la que hace que mucha gente en nuestro país mire con recelo esta bella flor, de la que existen más de una treintena de especies.
Nativa de Asia, en China ya se cultivaba el crisantemo en el año 1500 a.C. , donde existió una ciudad llamada Ju-Xian, “ciudad del crisantemo”.
Se introdujo en Japón allá por el siglo VIII de nuestra era, adoptándola el emperador como sello imperial para su uso exclusivo en la firma de documentos oficiales. Desde entonces, es el símbolo imperial del Japón.
Para la mayoría de los asiáticos representa la longevidad. Por eso su presencia es habitual en determinadas ceremonias.
Es una flor relevante en otros muchos países, con significados completamente distintos de los que le damos aquí.
En Méjico se regalan crisantemos para hacer una declaración de amor.
En China es el símbolo de la sabiduría y de la nobleza.
Los estadounidenses la asocian con la positividad y la alegría.
Culinariamente, hirviendo los pétalos de los crisantemos blancos y amarillos, se obtiene una bebida dulce, conocida como “Té de crisantemo”. Se utiliza como remedio medicinal contra la gripe. También se usan hojas de algunas especies como verdura.
Pero la utilidad que más me ha llamado a la atención desde el pasado verano es que contiene una sustancia natural llamada piretro que es una fuente natural de insecticida. Las flores secas pulverizadas contienen unos compuestos activos llamados piretrinas que atacan el sistema nervioso de los insectos e impiden “picar” a las hembras de los mosquitos. Aunque para los peces son dañinos, para mamíferos y aves, por ejemplo, son mucho menos tóxicos que cualquier otro insecticida sintético. Son biodegradables y se descomponen con facilidad cuando se exponen a la radiación solar.
miércoles, 30 de octubre de 2013
domingo, 10 de febrero de 2013
Ginkgo biloba, el árbol de la esperanza
http://www.flickr.com/photos/bitamejil/5379501102/
Es, al igual que el Acebo, una planta dioica, es decir, hay
plantas hembras y plantas macho. Los ejemplares masculinos son más altos y su copa
es cónica, mientras que los femeninos son más bajos y de copa más abierta.
Es un árbol de porte elegante y hoja caduca. El intenso
amarillo de sus hojas, así como su característica forma de abanico, iluminan el
otoño de los parques o jardines que habita.
Este árbol milenario procede de China. Es una de las
especies arbóreas más antiguas y longevas que se conocen. Se sabe que existen ejemplares
de más de 1000 años de edad. Es, además,
único en su especie, un “fósil viviente”: se han encontrado restos con más de 200
millones de años de antigüedad. Es el perfecto ejemplo de supervivencia por
adaptación al medio.
Para los japoneses, el ginkgo biloba es el “árbol de la
esperanza” porque, tras la explosión de la bomba de Hiroshima, un viejo
ejemplar, situado a un kilómetro de distancia, comenzó a brotar, mientras todo a
su alrededor era muerte y destrucción.
Conocí este árbol un otoño de hace varios años,
en un parque cercano a mi casa. Me cautivó desde el principio, con su
esbeltez, su amarillo radiante, la forma diferente de sus hojas…Incluso cuando
descubrí el olor nauseabundo que despide en cierto momento del año, esta especie
me sigue cautivando.
Lo del olor fue curioso. Tardé en descubrirlo. Lo que menos
imaginaba era que mi idolatrado árbol, pudiera ser el causante…Fue hablando con
mi hermana (bióloga), cuando me enteré de
que son las bayas de los ginkgos hembras, las que despiden el desagradable
olor en Otoño, cuando maduran y se abren.
Los usos medicinales que se atribuyen al ginkgo son numerosos. Dicen que es útil en
enfermedades neurológicas degenerativas, en problemas cardiovasculares, incluso en el
cáncer. Año tras año, nuevos estudios científicos desmontan esas teorías, pero
lo cierto es que sigue utilizándose. Personalmente, me inspiran demasiado respeto
hierbas y plantas, como para utilizarlas sin un conocimiento exhaustivo.
domingo, 6 de enero de 2013
El Acebo (Ilex aquifolium)
Florece a finales de primavera o comienzo del verano. Es
una planta dioica: hay pies machos y pies hembras, pero sólo dan fruto los
acebos hembra; así que si queremos verlos lucir las características bayas rojas
en invierno, tendrá que haber en las proximidades un acebo macho para que la
polinización sea más fácil. En España estos arbustos abundan en zonas
montañosas, donde algunos ejemplares llegan a adquirir un porte considerable. En general les
gusta el frío y la humedad. No llevan bien el calor.
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lunes, 22 de octubre de 2012
"Agallas" del rosal silvestre o Rosa Canina L.
Otra tema interesante de la Rosa Canina L. se trata de las “Agallas”,
de cuyo contenido y mecanismo de formación, me enteré este verano en una
conferencia.
Siempre me habían llamado la atención esa especie de esponjas
que se ven en el rosal silvestre durante prácticamente todo el año. Por la
sabiduría popular sabía que allí dentro no había cosa muy buena. La curiosidad
me había llevado a abrir alguna pero no había visto
en su interior nada que me llamase la atención.
Su aspecto es más llamativo en verano; a medida que nos adentramos en el otoño son menos vistosas y sobre
todo en el invierno, adquieren la apariencia de estropajos secos, debido a las heladas. Poco podíamos imaginar que allí dentro palpita la vida.
Es muy curiosa la manera en que se forman estas agallas. Hay
una especie de avispa, de las que existen en Europa más de 300 variedades, cuyo
nombre no recuerdo, -no soy entomóloga- que deposita en las hojas del rosal silvestre sus huevos.
El rosal, mediante un mecanismo químico o viral, no muy conocido,
reacciona ante el parásito formando esa
especie de bola esponjosa en cuyo interior se albergará y desarrollará la larva de la
avispa en cuestión y donde permanecerá hasta la próxima estación cálida; (si le da por salir antes, allí acabó su aventura) y el ciclo de la vida vuelve a empezar.
Fotos de la avispa en cuestión no tengo. Debería haberme apostado días y días al comienzo o al final del ciclo, y, la verdad, es un poco complicado
lunes, 10 de septiembre de 2012
Rosa canina L., una joya natural
Ahora comienza la época en que los proveedores de abalorios
de mi niñez llenaban sus almacenes. En aquellos años, yo decía que iba a buscar
garbanzos para hacer collares, pulseras, diademas… Ahora ya sé que se llaman escaramujos
y que son el fruto del rosal silvestre o, Rosa canina, como Linneo la bautizó.
En mi infancia, en primavera, distinguía dos clases de
zarzales silvestres: los buenos, que daban ruchos o brotes comestibles y
los malos, cuyos brotes desechábamos porque estaban amargos. Estos últimos eran los de la zarzamora, de la especie Rubus
fruticosus.
La Rosa canina, además de alegrarnos la primavera con sus vistosas flores blancas
o rosas, resulta que también tiene aplicaciones culinarias y cosméticas. De sus
pétalos se puede obtener el agua de rosas y el aceite de rosas, según los
medios que utilicemos para destilar su esencia. No entraremos en detalles
porque serían demasiado largos para un post.
Por si fuera poco lo que nos ofrecen sus flores, las bayas o
frutos de este rosal silvestre, parece que son otra maravilla, no sólo en cocina:
hace cosa de un mes, me aseguraron que de ellos se obtienen mermeladas y
confituras deliciosas. Para ello, lógicamente, hay que armarse de paciencia y
de un cuchillo bien afilado y cortarlos por la mitad. Corté 4 ó 5 pero lo único
que hice fueron unas fotos…lo del dulce ya… demasiado tiempo, porque lógicamente, además de lavarlos y
cortarlos, hay que quitarle las pepitas
pilosas que tiene en su interior, etc.
Parece que son una fuente importantísima de vitamina C.
Durante la 2ª guerra mundial, salvaron del escorbuto a muchos europeos. Además
se está investigando su potencial como antiinflamatorio para las artritis y
problemas circulatorios, amén de otras propiedades en dermocosmética.
Es decir, mi fuente
de “joyas” en la infancia, está resultando ser toda una joya natural
miércoles, 8 de agosto de 2012
"Picando el gadaño"
http://www.flickr.com/photos/bitamejil/7928953352/
Cuando mis padres eran jóvenes y antes de la mecanización del campo, la siega del heno para los animales se llevaba a cabo durante largas y extenuantes jornadas de trabajo.
La "máquina" estaba formada por el brazo del segador y la guadaña. Era un trabajo que requería habilidad y precisión en los movimientos si querías sacar la tarea adelante sin "rebanarte" una pierna.
El filo de la guadaña tenía que estar en buenas condiciones para que el trabajo fuera eficiente. El afilado del corte se podía hacer mediante la piedra de afilar o mediante el "picado".
Mi padre conserva aún alguno de aquellos aperos. Actualmente sólo utiliza la guadaña alguna vez para segar algún hierbajo, pero siempre quiere tenerla en perfecto estado de uso.
Un día le dije que me avisara cuando fuera a "picar el gadaño" y así lo hizo. Tomé unas 90 fotos durante la media hora que le llevó el trabajo.
El "picado" se lleva a cabo mediante golpes maestros a la guadaña con un martillo sobre un yunque que previamente se ha clavado en el suelo. Ese suelo ha de tener la consistencia adecuada para que el yunque pueda clavarse en él pero no se hunda a cada golpe de martillo.
Conviene hacerlo a pleno sol para que el acero de la guadaña esté templado y sea más dúctil.
Antes, él se sentaba en el suelo o sobre un saco. Sus ochenta años cumplidos, ya no se lo permiten.
Estas siete fotos resumen el oficio: desde la primera en la que está clavando el yunque en el suelo adecuado, a la última, la guadaña afilada y montada, a punto ya de recoger.
Cuando mis padres eran jóvenes y antes de la mecanización del campo, la siega del heno para los animales se llevaba a cabo durante largas y extenuantes jornadas de trabajo.
La "máquina" estaba formada por el brazo del segador y la guadaña. Era un trabajo que requería habilidad y precisión en los movimientos si querías sacar la tarea adelante sin "rebanarte" una pierna.
El filo de la guadaña tenía que estar en buenas condiciones para que el trabajo fuera eficiente. El afilado del corte se podía hacer mediante la piedra de afilar o mediante el "picado".
Mi padre conserva aún alguno de aquellos aperos. Actualmente sólo utiliza la guadaña alguna vez para segar algún hierbajo, pero siempre quiere tenerla en perfecto estado de uso.
Un día le dije que me avisara cuando fuera a "picar el gadaño" y así lo hizo. Tomé unas 90 fotos durante la media hora que le llevó el trabajo.
El "picado" se lleva a cabo mediante golpes maestros a la guadaña con un martillo sobre un yunque que previamente se ha clavado en el suelo. Ese suelo ha de tener la consistencia adecuada para que el yunque pueda clavarse en él pero no se hunda a cada golpe de martillo.
Conviene hacerlo a pleno sol para que el acero de la guadaña esté templado y sea más dúctil.
Antes, él se sentaba en el suelo o sobre un saco. Sus ochenta años cumplidos, ya no se lo permiten.
Estas siete fotos resumen el oficio: desde la primera en la que está clavando el yunque en el suelo adecuado, a la última, la guadaña afilada y montada, a punto ya de recoger.
miércoles, 18 de julio de 2012
También la Luna ha pinchado
http://www.flickr.com/photos/bitamejil/7596657890/
En este mundo de burbujas que vivimos ahora, parece que hasta la Luna ha pinchado.
Un día de luna llena, seguí su itinerario durante unos veinte minutos y tomé varias instantáneas. Las tres que muestro aquí, fueron tomadas en un intervalo de tres minutos.
El "pincho" no es otra cosa que el extremo de una antena en un edificio.
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